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domingo, diciembre 30

Silencio


En que cajón quedó tu murmullo?
debiera buscarlo con mis manos eternas
hasta el principio del túnel precipitado
Pero no solo de aire se compone mi fardo
hay un viaje de subterfugios pardos
insalvables desde la la labia del poeta
y yo, el errante malsano
de tus ojos centinelas
que custodian los límites de mi exilio
Héroe jamás, ni por fin ni por principio
no hay valor en mis entrañas
si no escupen la hiena huraña
que hace nido y manada con la palabra
el yermo, precio bajo para los cariños malheridos
el silencio, justo encargo del que se resiste al olvido

jueves, abril 12

La palabra

Es la palabra como arma
Al filo de ella me he cortado
mi manejo es el de un avergonzado
porque cuando más quería entregar mi calma
(y no es una sátira del karma)
me acusan de sutil cadena
de mensajero de la pena
Entonces, doy un paso al costado
si quieres dejar de lado lo pasado
e indultarme de tu dulce condena

Es la palabra un ave sensible
que hizo nido en mi boca un día
la alimenté con saliva y melodías
Ayer extendió por fin sus alas libres
y se posó en tu mejilla como cuento audible
Pero, entre el vuelo y el retorno que ha pasado?
Acaso sus agudas plumas te han espantado?
Esperanzada emprendía vuelo colorido
Hoy volvió gris, algo ha perdido
o el corazón que buscaba le ha rechazado

Es la palabra amiga tierna
sufre, ríe, llora y goza conmigo
en las soledades es mi abrigo
Cómplice terrenal y eterna
es más que la alegría y la pena
Cómo podría yo condenarla?
culparla de mi desgracia y atarla
O a ti, con tu cruda franqueza
Yo puse mi palabra sobre la mesa
Si se cae, yo correré a abrazarla

Es la palabra un cuchillo
son muchos sables de buen filo
Ayer me destrozaban la garganta
los vomité mientras me miraban
y de sangre corría un hilo
La palabra libera, sabes?
Vuela y desgarra la terrible ave
Duele la verdad mientras sangras
pero me liberé, solté mi carga
Y ahora ya no quiero ser mas responsable

De ahora en adelante, no quiero tener más la palabra

domingo, julio 3

Constelación

Tomaré una silla y un cigarro esta noche, y me sentaré a fumar a la luz de las estrellas. Millones de brillos en los ojos iluminando el universo, no podría no enamorarme infinitas veces durante una sola noche. Mira, cada cuál distinta, llena de variadas bellezas.
Todas las noches las observo, y entre las más bellas forman una grandiosa figura. Es única para mí en el universo entero, y cada una de sus estrellas es un tesoro. Que ganas de ser un asteroide sideral y visitar sus caras oscuras, sus secretos perdidos.
Soy el constante conocedor de esta constelación, y admiro a cada punto luminoso que la conforma. Esta noche cantaré un bolero y quizás alguna baje sideralmente a bailar conmigo.
Pero hay un problema, y son tan celosas. Claro, no esperaría menos de una estrella. Se odian con fulgor, se lanzan rayos de luz y se vomitan celos. Chorros de asteroides vuelan de un lado a otro del firmamento, y nosotros los terrestres aprovechamos de pedir deseos.
¿No comprenden las estrellas? ¿Cómo no amar la constelación completa, si yo la elegí, si yo armé noche a noche sus figuras, moviendo sus cuerpos celeste y voluptuosos?
En mi planeta hay espacio para una, y sin embargo las quiero a todas.
Su falsa modestia es abominable, su fingida dignidad estelar. Es un sistema veleidoso.
En fin, el Principito me entiende. En cada estrella habita una flor, que debemos proteger un poco, de los corderos.
Si sigo así, mirando estrellas, me pasaré la vida solo

sábado, mayo 14

Yo me contradigo

Yo me contradigo
soy muy consecuente
es tan solo que ya no soporto
esta calma contundente
cual acuario de cemento
relleno de elefante
así me carga la cabeza
con peso sin precedentes

Yo me contradigo
soy un pacifista
quisiera que bajara un rayo
destruyendo la autopista
o un beso, quizás palabras
que me remezan la vida
un camino invisible
que me muestre la salida

Yo me contradigo
soy un tipo raro
no estoy enojado contigo
pero como no odiar la forma
en la que me entierro tus espinas?
me molesto tanto
sobre todo cuando me quiero
me rompería la cara
sólo para sentirme nuevo

Yo me contradigo
soy un contratipo
me gustan los contrapuntos
detesto los contratos
a veces me contramino
y escribo cosas feas
es un contradecir
hacer rimas perfectas

Yo me contradigo
y no me causa culpa
claro, no es cosa mía
que llores una pena dura
entiéndeme cuando te digo
que soy un tipo no entendible
puedo llevarte al cielo
o hacerte sentir horrible

Yo me contradigo
estoy un poco triste
toda esta alegría
me causa descontento
soy un tipo cobarde
el no verte me da coraje
me asusta el vacío horrible
que inunda nuestro paisaje

Yo me contradigo
estoy loco un poco
actuaré de forma cuerda
cuando ames a otro
eres tan feliz y tan clara
bien lejos, cerca mía
y yo me contradigo

domingo, mayo 8

Ojo por ojo

Tu eres un sólo ojo en la cara
y yo soy el otro
tal es mi desgracia, jamás podre verte
de no ser por artilugio de espejos
aunque pasamos días mirando lo mismo
cerrándonos simultáneos
y sonriendo juntos.

Recuerdo cuando me guiñabas
cuando decías tanto sin hablar

Pero no seríamos siempre la dupla perfecta
quise tantas veces mirar de tu lado
sentir el roce de otro párpado
y entonces fuimos un camaleón anacrónico
tu y yo orbitando distintos mundos
cada uno por su lado.
Que distinta vimos la vida
nos mareamos, y nos perdimos

Lo más triste, es que aunque se rompa el espacio
un hachazo nos desdoble la cara
o se transgreda la anatomía y la física
para que quedemos frente a frente
ojo por ojo
no veré en ti
mas que el opaco reflejo de mi mismo

lunes, abril 18

Lucas Airlines

Llevo cinco años piloteando naves. Desde niño que ansío el sur del cielo, respirar ese azul clarito que soplan las montañas en otoño
Esto de soñar volando, planear las alturas de la imaginación, llenarte la boca y los oídos de palabras que vendrán y de sonidos dulces, para conocer en lo lejano del viaje el interior de nuestros corazones... 
Pero a veces (bastante seguido) algo falla y alguna turbulencia no te permite seguir la ruta, y la inevitable consecuencia es el doloroso aterrizaje.

Los que estamos en este mundo conocemos el riesgo, pero creo que son todos más valientes que yo... Últimamente he pasado más tiempo reparando mis alas que usándolas en el vuelo.
Me es difícil buscar el sur entre tanto norte. 
A menudo quisiera no desear volar, pero como pedir que el sol no ilumine? 
(aunque no es una pregunta, pero como decirlo de otro modo)
debería soñar un poco menos 
algo falta, pero no se lo que es... 
¿no lo se?



viernes, abril 15

Problemas internos

Debo confesar una incómoda verdad. De haberlo hecho antes, no tendría este problema, ni estaría escribiendo esto ahora. Es mi forma también de cubrir mi coartada, y de entender el horrible crimen que acaba de suceder.
La verdad que oculté tanto tiempo, esa que al descubierto me haría caer y que ahora entiendo, y debo dejar libre, es que realmente no soy yo quien escribió toda esta galería de pequeños infiernos, de inviernos floridos precedentes a esta publicación. Donde vea mi nombre como escritor, táchelo y fulmínelo con un rayo láser. Pero todo embustero tiene una razón y una historia, y aquí va la mía:

De joven siempre soñé con ser poeta, escritor o bohemio recalcitrante: que mi nombre se conociera en los antros del puerto y se viera en las tapas de los libros, que mi poesía fuera lectura obligatoria en las tertulias de los jóvenes soñadores y de los viejos de barba y boina, típico anhelo de joven eminentemente autista, solo con un pájaro azul encerrado en la cabeza, enclaustrado en burbuja de ecuaciones de segundo grado y eternos estudios sobre la influencia del positivismo en la literatura del siglo XIX. No era para nada lo que me gustaba, pero tenía que cumplir los sueños que los demás habían depositado sobre mí, y no tenía tiempo para otras banalidades.
Crecí, pues, forme familia, obtuve mi grado de Licenciado en Problemas Cotidianos, me separé. Quedé solo. Amasé una pequeña fortuna mientras trabajaba en la Universidad. Pensaba invertirla en un crucero por el Amazonas, cuando sucedió lo primero que desvió el rumbo de mi vida.
O puede ser que este sea realmente el camino...

Un mercader turco avecindado en mi ciudad, ex-infante de guerra y tuerto, vendía la editorial e imprenta que había comprado hace 10 años con el dinero ganado matando a sus compatriotas. Me la dejó en la mitad de ese precio (una suma ínfima para tamaña estructra), y con la guita se compró un ojo de vidrio, una cafetera (para hacer café a la turca) y se marchó a Estanbul, a pasar sus últimos días junto a la familia que nunca lo quiso. 
Así me hice con la Editorial Yalan, y una puerta se abría hacía mis sueños de juventud. Me retiré de la Universidad, mis jefes y colegas se arrancaban los cabellos y lloraban suplicando que permaneciera más tiempo ahí, pero la decisión estaba tomada. Y dejé todo botado por un sueño, que ingenuo, quizás en la frente lo llevaba escrito, el sino de los que tienen los ojos oscuros. Puede ser la peor decisión que haya tomado... ¿Todos los caminos llevan a la felicidad?

Comencé editando algunos trabajos sobre mis investigaciones universitarias, para acostumbrarme al funcionamiento de la editorial y las máquinas. A pesar del mediano éxito de estas publicaciones, me aburrí, y di el paso decisivo: escribí un poemario romántico y una novela heroica. Las presenté a mis contertulios (los pocos que tenía), para sopesar las posibilidades reales de retomar el sueño juvenil. Mis amigos las calificaron de "tiernamente horribles" y así terminó mi carrera de escritor. Pero no mi sueño... (un sueño no basta para sentirnos felices)

Me encontré desamparado. Perdí el rumbo de los sueños
No tenía carrera, ni dinero, ni trabajo. Estaba dentro de la burbuja otra vez.

Recordé entonces dos viejos amigos de la época universitaria, que me debían favores muy grandes, prácticamente la vida. Era mi opción, mi entrada al camino de los sueños. O un retorno. Realmente, nunca pensé necesitar cobrarles la mano de vuelta, pero estas circunstancias lo ameritaban. Así fue como el Sr. Brain y el Sr. Heart llegaron a trabajar, mas bien a vivir, a la Editorial Yalan.
En la juventud lejana, ambos trabajaban juntos en una revista universitaria, de bastante éxito. Brain era el editor de la publicación, y Heart el escritor de moda en la facultad. Yo los conocí en ese tiempo, cuando me hice asiduo lector de sus trabajos. Cayeron ambos en las drogas y el alcohol, respectivamente, lugar de donde los salvé a costa de mi dinero, trabajo y tiempo. Me era inevitable sentir un poco de envidia al ver sus rostros trastornados, pero felices, cuando los recogía en las aceras bohemias del puerto. Yo los miraba desde dentro de la burbuja, y como no sentirse ahogado, y ellos con tanta, tanta libertad...
En fin, acudieron de inmediato a mi llamado, pues sabían de honor y favores, se quedaron a vivir a puertas cerradas dentro de la Editorial Yalan, sin hacer vida social para nada (parte fundamental del trato). Mi plan era el siguiente: ellos trabajarían una temporada, sacaríamos para el público dos libros de poemas y tres novelas breves, todo con mi nombre como autor, sólo para ver realizado mi sueño, y algo así como mi felicidad. Ellos aceptaron gustosos, y comenzaron su labor atrapados a voluntad en el pequeño edificio gris de la Editorial.
Todo funcionó perfectamente los primeros dos meses. Heart tenía una capacidad sensitiva y de producción increíble. Escribía mucho, a cada momento. Todo fragmento de su obra era un canto al amor, al sentir y al día. En sus sueños lo visitaba una mujer morada, hecha de ascuas y con alas. Volaban juntos cuando el dormía, y volvía lleno de inspiración, colmaba resmas enteras con sus alabanzas al amor y a la diosa de su sentir. Pero era desordenado e indomable, su grafía ilegible y ahí comenzaba el trabajo de Brain. 
El quería a una mujer azul, llena de detalles, capaz de estimular su sentir y compartir un plática seriamente romántica. Amaba la metáfora y los ensayos filosóficos. Su labor consistía en editar los textos de Heart, omitir algunos fragmentos, completar la rima cuando fuera necesario, sustituir algunas palabras, ordenar el trabajo y darle sentido. A veces reemplazaba "amor" por "querer", y "diosa morada" por "mujer azul". Luego esquematizaba las líneas y se encargaba de la impresión. 
Así, en dos meses, con dos novelas y un poemario en circulación, alcancé fama local, y ya se hablaba  incluso de traducir a otras lenguas.

Y me gustó una mujer, un día, típico hito en la vida del escritor exitoso o fracasado. Ella gustaba de mis palabras (que realmente no eran mías) mas que mirarme a los ojos, de que le recitase un poema, mas que le dibujara un beso en sus labios con mis manos. Ella era de un color que no conocía. La única forma de hacerla mía era a través de "mis" poemas... de verdad la quería, ¿es que no basta que un escritor sienta?¿siempre tiene que escribirlo?
Llegué ese día a la editorial mas desgraciado y desalmado que de costumbre. Me reuní con mis colaboradores y les conté el deseo que me inundaba. Le exigí a Heart que escribiese algo especial para ella, una soga de letras que la trajese a mis brazos. El explotó en rabia y me gritó que sus palabras eran dirigidas solamente a la mujer morada. Dicho y hecho, se levantó airado y se encerró a escribir. Es lo que yo hubiera deseado hacer, imposible reprocharle.
Brain siempre fue más dócil a mis peticiones, o más astuto. Creo que pensábamos bastante parecido. Lo cierto, es que dijo que el haría eso por mí. Me preguntó como era, de que color sus ojos, que canciones en su cabeza, que lugares amaba, que pensaba acerca del mar y el cielo... sabía tan poco de ella realmente.

¿Era buena idea dejar que Brain sintiera y escribiera?
El poema resultó un éxito, ella cayó en mi boca, me recitó algunas palabras de amor y me pidió conocer mi espacio, mi lugar para la inspiración: la Editorial Yalan. ¿Cómo podría haberme negado? En el camino inventé y ensayé excusas para explicar la presencia de Brain y Heart en el lugar. ¿Quién tiene a dos personajes tan particulares alojados en su casa? Me decidí por decirle que eran amistades de la infancia que andaban de paso por la ciudad. Definitivamente no fue buena idea...
Cuando llegamos, Heart aún estaba encerrado escribiendo (que tipo increíble), pero Brain estaba sentado en la recepción leyendo un estudio sobre la independencia de los órganos en los invertebrados. Ese momento fue fatídico. Brain cayó flechado por el mismo extraño sortilegio que yo ante ella, al primer momento. Lo vi en sus ojos segundos antes de presentarlos. Y me lamenté, sin hacer nada por evitarlo.
Ella es de las que gustaba de halagos, y Brain se deshizo en ellos. Pero con astucia y discreción, claro. Ella quedó fascinada con mi amigo que le explicaba el funcionamiento de todo el lugar, y que tras cada mirada lanzaba una flor de piropos envuelta en un comentario acerca de la Editorial. Ella las recogía del suelo con gracia, y las deshojaba antes nuestros ojos con delicadeza, para llamar la atención No pude evitar el camino obvio, y Brain, en un ataque de sentimiento, contó que el poema que ella creía mío, en realidad era de él. 
Me quedé de una pieza, no pude negar el hecho. Ella huyó del lugar, es una buena, estupenda actriz. Brain me traicionó y corrió tras ella.
Lloré amargamente mi infortunio, y mi soledad. No la tenía a ella, y había perdido a mis amigos por su causa (en realidad mi causa).
Y cuando todo parecía hundirse, salió Heart de su cuarto con una bandera de esperanza y una solución:
-Yo escribiré y editaré para ti-
Otra vez, el camino perdido y recuperado a cada momento, otro signo de la libertad. Y quizás, al final, estuviese ella nuevamente.
No se me ocurrió mejor cosa que aceptar, quizás otro error en el camino, y le dí a Heart la libertad de pensar, como antes se la di a Brain para sentir.
Así se publicó otra novela más, llena de emociones tan fuertes, de imágenes tan chocantes, de amores tan carnales y pasiones tan prohibidas, que mi público desconoció el estilo que traía desde antes y la rechazó cerradamente. El día de la presentación, antes cientos de personas en un café citadino, necesité un escudo contra las críticas y los insultos (alguien me llamó inmoral, ¿pueden creerlo?). Obviamente, faltaba Brain en el equipo. Fue el (segundo) fin de mi carrera, y odié con todo mi corazón a Heart, a Brain y al mundo. Llegué a la Editorial ese día, con lágrimas en las mejillas y verdaderos deseos de matar a Heart, y lo encontré armando un cuadro gigante con poemas y mariposas, en medio de la mitad de la imprenta destruida. Sólo quería estrangularlo, poner fin de forma brutal a mi tan poco brutal vida, cuando llegó de improviso Brain, en el momento mas perfectamente dramático imaginable. Sin mediar palabras, me tomó entre sus brazos, me redujo y me sentó en una silla, mientras me calmaba. No sé como, pero lo consiguió. El siempre supo como tratarme, no podía negarme a sus razones. Y entonces hablo con sabiduría enorme:
-Vete, este tema lo resolveremos entre nosotros. Te prometo que nos quedaremos aquí hasta cumplir tu sueño
Yo los odiaba a ambos, pero me fui.
Caminé por la orilla del mar, ese sonido me tranquiliza. Recordé mi pasado de gloria, mi tiempo en la Universidad, y mi infancia en la burbuja. Supongo que tenemos muchos caminos por recorrer, pero nuestros deseos y pensamientos del pasado van de a poco trazando la ruta que tomaremos. Entonces, la vi a ella, paseando algo mas lejos del mar que yo, con un hombre bohemio, seguramente poeta, de la mano. Comprendí entonces que ni Heart ni Brain tenían la responsabilidad de mi desdicha, era sólo yo. "La culpa es de uno cuando no enamora"...
Y volví para disculparme con ellos, a la Editorial Yalan. Sólo yo renunciaría a mi sueño, no era justo que los usara a ellos para alcanzarlo. Sí, cada uno es el único responsable del camino que toma

Cuando entré, el olor a pólvora me asfixió. Estaba todo en un quietud perfecta, nada fuera de la normalidad, excepto por la media imprenta destruida, los cadáveres de Heart y Brain, cada uno con un agujero en el cráneo a unos 5 metros de distancia, y un revólver con dos balas percutidas en medio de ambos.
Si ellos no tenían la culpa de mi desgracia, yo tampoco tenía la culpa de la de ellos. Aún así, fue imposible no derramar un lágrima al recordarlos vivos...

Estoy convencido de que uno de los dos mató al otro primero y luego se suicido. Pero no sé cuál de los dos habría tomado la determinación, ambos eran tan cobardes... Brain no debería haber sentido nunca, y Heart jamás tuvo que haber pensado. ¿Cuáles habrán sido sus deseos del pasado, que les dibujaron este infeliz destino? Me quedaré con la determinación de esas dudas, no quiero pensar que fui yo el asesino sin darme cuenta, en algún momento que mi cerebro y mi corazón no hayan estado conmigo.

Esa es la historia, enterré los cadáveres. Nadie más sabía que Heart y Brain estaban aquí, excepto yo y ella. Y ahora ustedes. Pero ella se habrá olvidado de mí, y de ellos, en cuanto el hombre de la playa le dedicó un par de líneas, o en cuanto la habrá besado. Y ustedes me entenderán, supongo.
 En cuanto asumí lo que sucedió, tome lápiz y papel, y le dí rienda suelta a mi sentir. Ahora trataré de levantar una vez más mi carrera de escritor. La tercera es la vencida dicen.
Quizás estoy mejor sin Brain y sin Heart, aprendí de ellos, bastante. Tal vez en este momento, justo ahora, sea feliz.

jueves, marzo 17

demasiado dulce

No me esperes, ni perdones la ironía

dios, tengo tan malas costumbres

por eso crecí con hambre

porque nadie me dio esa armonía

cuando necesité la caricia

me cortó el viento helado

el mensaje no contestado

por eso, si es que te quieres

haz el esfuerzo y no me esperes

te dejé el café servido


jueves, febrero 17

No sé como aparentar amor

No sabré llamarte todos los días, y decir lo que quieres escuchar en cada momento.
No sabré esperarte con un rosa en la plaza de tus sueños, y esperar tu retraso elegante.
No sabré llevarte a los cafés del centro, ni a los bares del cerro. Me costará ser agradable y romántico, asertivo y simpático. No sabré como tener algo de ti más allá de ser-sólo-amigos.
No sabré golpear la puerta de tu casa a las tres en punto. Menos sabré como pasar mas allá de tu puerta.

No sabré el sabor de tu boca, aunque podría dibujarla con mis manos. No sabré el calor de tu abrazo, aunque lo espere mas que cualquiera.

¿Quién dijo que los ignorantes son felices?